El corazón de ÁTiMA late gracias a las personas que deciden regalar su tiempo. Ser voluntario/a aquí es mancharse las manos de realidad: es escuchar a un adolescente sin juzgarlo, echar un cable en organizar un taller para familias o, simplemente, estar ahí cuando alguien necesita un apoyo.
Acompañamiento en actividades
Estar presente en dinámicas deportivas, talleres con jóvenes y eventos de la comunidad, siendo un referente positivo y cercano.
Tu profesión al servicio de los jóvenes
Ahora mismo las puertas están abiertas para cualquiera: educadores sociales, psicólogos, perfiles administrativos y, en definitiva, cualquier persona que tenga herramientas para aportar valor al desarrollo de los adolescentes y sus familias.
Apoyo a nuestra estructura día a día
Si lo tuyo es la organización, también te necesitamos. Desde mover sillas para una charla de la Escuela de Familias, hasta darnos soporte logístico o administrativo para ayudarnos a que el motor de la asociación siga funcionando sin descanso.